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¿De qué le sirve tener una póliza de vida o de salud?

 

 

Mientras una póliza de vida se enfoca en garantizar un ingreso familiar cuando el asegurado fallezca, la de salud cubre los servicios de salud del cliente en clínicas y hospitales privados de Costa Rica.

Para obtener esos beneficios, el asegurado debe apostar una cuota mensual, denominada prima, que depositará mes a mes a una compañía de seguros.

La cultura del costarricense en materia de seguros de vida y de gastos médicos crece a paso seguro pero aún dista de un mercado maduro, en gran parte por el desconocimiento de estos productos.

Para entender bien los beneficios y riesgos de estos seguros, es necesario evaluar las pólizas de vida y de salud (o gastos médicos) por aparte.

¿Se ha preguntado qué es una póliza de vida y cuál es una buena razón para adquirirla?

La necesidad de un seguro de vida surge cuando un individuo analiza la seguridad económica de su familia, así como la capacidad de pagar las deudas adquiridas, cuando ya no esté presente.

En otras palabras, esta póliza garantiza que la familia del asegurado –cuando fallezca o quede incapacitado– cuente con una fuente de ingreso futuro que le permita sostenerse.

Una cobertura podría iniciar en unos $100.000 y por un plazo hasta de 100 años o más, pero dependerá del producto y la aseguradora.

Este producto se puede combinar con el ahorro para uso en vida, ya que algunas de las pólizas ofrecen la disponibilidad inmediata de los fondos en caso de que la persona los requiera para atender alguna adversidad.

Este instrumento puede brindar una rentabilidad alta en el largo plazo, afirmó Cima Aizpúrua, gerente de ventas Corporativa de Pan American Life.

A pesar de su importancia, en Costa Rica solo el 7% de la población económicamente activa cuenta con una póliza de vida, según datos de la aseguradora Blue Cross Blue Shield.

Lo anterior abre fuertes posibilidades de expansión para las aseguradoras, pero también evidencia los desafíos.

El desconocimiento sobre estos productos y la cultura de no tener un blindaje patrimonial a menos que sea exigido (como sucede en los créditos de casa), son parte de los retos con los que debe enfrentarse la industria.

El mercado ofrece más de 100 productos enfocados en estas pólizas de vida a manos del Instituto Nacional de Seguros (INS), Seguros del Magisterio, Mapfre, ASSA, Pan American Life, Aseguradora del Istmo (Adisa), Seguros Lafise, BMI y Sagicor.

Como todo producto, la póliza de vida también tiene sus inconvenientes.

La edad, la salud y las enfermedades preexistentes juegan un rol fundamental para el cálculo de la póliza, y según cómo se conjuguen estos factores, la prima mensual puede ser más alta o más baja.

Actuarialmente, a mayor edad, más caro el seguro porque se está más cerca de la muerte, sin embargo, juegan otros elementos combinados como la salud y la ocupación.

Es más común que estos seguros sean tomados por personas que tienen entre 30 y 50 años de edad, pero estas pólizas están disponibles para población de toda edad.

Ahora, ¿en qué se diferencia una póliza de salud y cuáles son sus beneficios?

El seguro de gastos médicos es una garantía, principalmente, ante una enfermedad grave cuyo tratamiento pueda tener altos costos, explicó Elis Delgadillo, gerente de ramos Personales de ASSA.

A través de una prima, el asegurado abre la posibilidad de acceder a servicios médicos de las redes de clínicas y hospitales privados que las que cuenta la compañía de seguros. Aunque no es su principal fin, estas pólizas también descongestionan la seguridad social.

Lo que busca este producto es resguardar el patrimonio del cliente, ya que ante una enfermedad, el seguro cubre la mayoría o todos los gastos y el asegurado no debe tomar de su liquidez para atender estas eventualidades.

El mercado ofrece más de 80 productos de salud, ofrecidos por las mismas aseguradoras que ofrecen los productos de vida.

También en estos seguros hay aspectos por cuidar.

Muchos de estos seguros llegan a sus clientes de forma colectiva. Esto quiere decir que un grupo de personas, usualmente a través de su patrono u asociación solidarista, adquieren en conjunto una póliza con las mismas características.

El lado positivo de una póliza colectiva es que el asegurado obtendrá una prima menor, porque el riesgo se diluye entre todos los asegurados.

Sin embargo, al tratarse de un seguro creado para un grupo de personas podría no incluir algunas necesidades particulares del asegurado.

En pólizas colectivas, es importante que el asegurado consulte el plazo mínimo de permanencia dentro de la póliza colectiva.

Lo anterior, porque, en caso de renunciar al trabajo, trasladarse a otro o pasar a trabajar por cuenta propia, se pueda dar continuidad a la cobertura mediante un seguro individual sin afectar ninguna enfermedad, condición y tratamientos preexistentes.

 

 

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Noticia retomada del periódico El Financiero